miércoles, 9 de septiembre de 2015

Memorias del Fuego. Eduardo Galeano. Tonantzin: La Virgen de Guadalupe.

"1531 Ciudad de México La Virgen de Guadalupe Esa luz,  ¿sube de la tierra o baja del cielo? ¿Es luciérnaga o lucero? La  luz  no quiere irse  del cerro de  Tepeyac y  en  plena noche persiste  y  fulgura en  las piedras y se  enreda  en  las  ramas.  Alucinado,  iluminado,  la vio Juan Diego, indio  desnudo: la luz de luces  se abrió para él, se rompió en  jirones dorados y rojizos y en el centro del resplandor apareció la  más  lucida y  luminosa de las  mujeres mexicanas. Estaba vestida de luz  la que en  lengua  náhuatl  le dijo:  «Yo soy la madre de  Dios.» El  obispo Zumárraga escucha y  desconfía.  El  obispo es el  protector  oficial de los indios, designado por el emperador, y  también el guardián del hierro que marca en  la  cara  de  los  indios  el  nombre  de  sus dueños. Él arrojó  a la hoguera los códices aztecas,  papeles pintados por la mano del Demonio,  y  aniquiló quinientos  templos y veinte mil  ídolos.  Bien  sabe el obispo Zumárraga que en  lo alto  del cerro  de Tepeyac tenía su santuario  la diosa de la  tierra, Tonantzin, y que allí marchaban  los indios en  peregrinación  a rendir culto a  nuestra madre,  como llamaban a esa mujer vestida de serpientes y  corazones y manos. El obispo desconfía y decide que el  indio Juan Diego ha  visto a la  Virgen de Guadalupe. La Virgen  nacida en Extremadura,  morena por los soles  de España, se ha venido al valle de los aztecas para ser la madre de los vencidos".

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