martes, 19 de mayo de 2015

¿Seremos ilusos?

Carlos Marrero

Que pobre papel y mal ejemplo promueven las universidades autónomas y algunas experimentales, han saboteado el trabajo para la aprobación del 2º Contrato Colectivo y ahora amenazan con un paro general, que han mantenido los 2 últimos años, su poder de convocatoria esta al nivel mas bajo y el apoyo de sus pocos seguidores es mínimo. Todos conocemos su estrategia de niñito malcriado, gritar para que sepamos que existen y luego argumentar que debido a sus presiones se logro el mejor contrato colectivo para los trabajadores universitarios. Creerán que somos ilusos?

viernes, 15 de mayo de 2015

¡LA COLA!



 

Por: Rubén Rivas

Cola en Alemania
Esta palabrita posee diversos y curiosos significados como los siguientes: bebida refrescante / apéndice colgante de cuadrúpedos, que les sirve entre otros usos para espantar moscas / pegamento o emplaste / trasero protuberante (con o sin implantes) / y “cola de vaca”, famosa gambeta de Romario; además de sinónimos como asentaderas, cachetes, huesito dulce y pompis.

Pues bien, como habrán de imaginarse no me referiré a ellos, lo haré con la  más manipulada de sus acepciones, aquella que se usa en Venezuela para referirse a una aglomeración de gente o vehículos en orden aleatorio y más o menos lineal, desde aquellas que originan para comprar un helado hasta las verdaderamente extensas en supermercados, hospitales, bancos, terminales, puertos y aeropuertos,  oficinas de ministerios, incluyendo las que se forman para recibir la hostia. … y que conste que no mencionaré lo de la guerra económica, el contrabando y acaparamiento, así como a políticos, empresarios y militares corruptos, todos transformados en crápulas de la abundancia.

Cola en USA
Una aproximación empírica al estudio de las colas nos indica que ellas no son una patente o invento del pueblo venezolano, como prueba de ello, les invito a abrir internet y consultar y observar las imágenes de las colas de “parados” (desempleados) en España, Italia, Grecia o  Estados Unidos (http://www.theprisma.co.uk/es/2013/04/28/estados-unidos-sigue-desempleo-y-se-vuelve-cronico/),  la de los  46.6 millones de personas esperando sus cupones de alimentación en USA (http://laitman.es/2014/03/los-estados-unidos-sobreviviran-sin-cupones-para-alimentacion/). Otra prueba de lo universal de este fenómeno lo encontrará en las informaciones sobre los millones de trashumantes que hoy hacen cola a nivel mundial para buscar refugio, o asistencia médica (por no tener recursos para acudir a centros privados),  los millares de jóvenes que en países como México, Chile, Colombia o Perú hacen colas inmensas de meses y años esperando una oportunidad para el estudio que nunca les llega.
Cola en España


jueves, 7 de mayo de 2015

Los profesores como nuevos proletarios

Por: Renán Vega Cantor | Martes, 05/05/2015             

Publicado en APORREA

"En las instituciones de enseñanza […] para el empresario de la fábrica de conocimientos los docentes pueden ser meros asalariados".
Karl Marx, El Capital, Libro I, capítulo VI (inédito), Ediciones Signos, Buenos Aires, 1971, p. 89.
La proletarización es un tema de vieja data en el análisis social y político, que durante el siglo XX llamó la atención de sociólogos y economistas, así como de teóricos revolucionarios. En términos etimológicos el vocablo proviene de proletario, una palabra de origen latino (proletarius, derivado de proles, hijos), que en la antigüedad se refería a quien carecía de bienes, era un desposeído, no tenía propiedad y cuya única función se reducía a engendrar hijos para abastecer las tropas imperiales. El término fue actualizado por Karl Marx en la década de 1840 al catalogar de proletario al obrero moderno, carente de propiedad privada de los medios de producción y con su fuerza de trabajo como lo único que tiene para venderle al capitalista, a cambio de un salario, así como ofrecerle su prole para permitir la reproducción del capitalismo. Cuando se habla de proletarización, se alude a que una determinada fracción de clase, distinta en principio a la clase trabajadora, se transforma en miembro de esta última. Tal proceso lo han vivido campesinos, artesanos y otras clases sociales, y también diversas fracciones de la pequeña burguesía –denominada en forma imprecisa como "clase media" –, algunas de cuyas capas se deslizan hacía el proletariado, como sucede en la actualidad con los miembros de lo que antes se consideraban "profesiones liberales", entre los cuales se encuentran los profesores.