En el año 2000, en pleno gobierno del ex presidente Andrés Pastrana, éste emitió la Resolución Externa nº 8, mediante la cual apareció la figura de los "profesionales de cambio de divisas", que denominaremos "operadores cambiarios". Los regentes o propietarios de una Casa de Cambio, prácticamente dejaban de operar, y las actividades del Banco de la República, cesaban en la zona fronteriza, concretamente en Cúcuta. ¿Diferencias? Un dueño de una Casa de Cambio debía contar con un capital superior a los 4 millones de pesos, en cambio el Operador Cambiario sólo requería de un Registro de Comercio. El regente de la Casa de Cambio debía contar con un título profesional asociado a la actividad, en cambio el Operador, no tenía exigencia mayor. La casa de Cambio debía reportar cualquier transacción por sobre los 500 dólares, y los Operadores tenían obligatoriedad si ella era por sobre los 10 mil dólares. Los primeros reportan al Banco de la República, los segundos al DIAN, una entidad equivalente al SENIAT. Hasta aquí una actividad netamente colombiana. ¿Dónde está la picardía? El Banco de la República, equivalente a nuestro Banco Central, por estos días pagaba el Bolívar, en la razón: 1 Bolívar igual a 211 pesos colombianos, en los mismos momentos que en Cúcuta los Operadores Cambiarios pagaban 1 Bolívar igual a 5,9 pesos colombianos. Según la Resolución Externa Nº 8, los Operadores Cambiarios se rigen por la "ley de la oferta y la demanda", olvidando que los "operadores" constituyen un monopolio. Si el lector piensa en ir a Bogotá para cambiar sus bolívares allá, lo remitirán amablemente a que viaje a Cúcuta, donde un operador se lo puede cambiar a la tasa que arbitrariamente ellos fijan y que Dólar Today muestra todos los días. Para terminar estas novedades: Un trabajador colombiano que gana el salario mínimo en la Hermana República, obtiene algo más de 600 mil pesos. Si el los tuviera que cambiar en el Banco de la República, no obtendría más que unos 3 mil bolívares fuertes, pero si el cambio lo hace con un Operador Cambiario, obtiene mucho más de 100 mil bolívares, de donde viene un efecto inflacionario inducido de enorme proporciones. La Resolución Externa nº 8, del ex Presidente Andrés Pastrana, fue un gesto inamistoso, por decirlo suave, con su vecina Venezuela, y debería ser derogado.
Italo Cortes Alfaro
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